Colombia sufre, América Latina y el Papa acompañan: solidaridad de la Iglesia ante el terremoto

Momento exacto del terremoto en Manizales desde la Catedral

El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia el 10 de agosto ha generado una respuesta de solidaridad que atraviesa las fronteras. La Iglesia colombiana, el papa León XIV y organismos eclesiales de América Latina han expresado su cercanía con las víctimas y sus familias, llamando a la oración, al servicio y a la reconstrucción de la esperanza.

Por Julio Caldeira IMC *

Colombia amaneció el lunes 10 de agosto con un fuerte sismo de magnitud 7,4, registrado a las 7:34 de la mañana, con epicentro en el municipio de San José del Palmar, Chocó, a una profundidad de 103 kilómetros. El movimiento fue sentido en amplias regiones del país y también en Panamá, Venezuela, Ecuador y el norte de Brasil.

Mientras en el país continúan las labores de rescate y atención, la Iglesia Latinoamericana expresan su fraternidad con el pueblo colombiano, mostrando que el dolor de una nación hermana es también una llamada a la comunión de toda América Latina. “Si un miembro sufre, todos sufren con él”: las palabras de san Pablo, retomadas por el CELAM, sintetizan la respuesta de la Iglesia ante la tragedia que vive Colombia.

Situación actual

Los departamentos más afectados fueron Chocó, Valle del Cauca, Quindío, Risaralda y Caldas. El terremoto provocó graves daños en viviendas, edificios, hospitales, escuelas, carreteras y aeropuertos. Según el reporte de Asocapitales de la mañana del 11 de agosto, se contabilizaban 181 personas fallecidas, 1.246 heridas, 1.575 viviendas afectadas y decenas de edificaciones colapsadas, mientras continuaba la búsqueda de personas desaparecidas.

El Gobierno declaró el desastre nacional y mantiene activas las labores de búsqueda, rescate y atención de los afectados. Una red internacional de solidaridad de diversos países moviliza equipos médicos y logísticos, mientras gobiernos extranjeros y organismos multilaterales articulan esfuerzos para apoyar a Colombia y atender la emergencia.

Edificio colapsado en Cali – Foto: Germán Angulo LMC

Hasta la tarde del 10 de agosto se habían registrado 47 réplicas, y el Servicio Geológico Colombiano advirtió que podrían producirse más. Colombia es un país sísmicamente activo debido a la interacción de las placas tectónicas de Nazca, Sudamérica y Caribe. En la región del Pacífico ocurre un proceso de subducción, mediante el cual la placa de Nazca se hunde bajo la Sudamericana y libera energía. En Colombia se registran en promedio unos 2.500 sismos al mes, aunque la mayoría son de baja magnitud y no son perceptibles para la población.

La Iglesia colombiana llama s ser “una sola familia en la adversidad”

La Iglesia Católica en Colombia ha respondido a la emergencia desde la oración, la cercanía y la solidaridad concreta. La Conferencia Episcopal Colombiana invitó al país a reconocerse como “una sola familia”, acompañando a quienes han perdido seres queridos, a los heridos, desaparecidos y familias damnificadas. En esta misma línea, la Pastoral Social Cáritas Colombiana activó su sistema nacional de emergencias para llevar apoyo a las comunidades más afectadas, subrayando que “la solidaridad se traduce en oración, acompañamiento y servicio a los más vulnerables”.

La Conferencia de Religiosos de Colombia renovó, por su parte, el compromiso de la Vida Religiosa de “estar cerca de quienes más sufren, acompañar, servir y sostener la esperanza”. A esta respuesta se suman los Misioneros de la Consolata en Colombia, que expresaron su cercanía con las familias y comunidades afectadas y llamaron a mantener la calma y a informarse únicamente a través de fuentes oficiales.

Daños en el Santuario de Fátima, en Manizales – Fotos: P. Adalberto López IMC

Así, desde sus diferentes expresiones —obispos, religiosos, Cáritas y comunidades misioneras— la Iglesia busca acompañar este momento de dolor, fortaleciendo la fraternidad y la esperanza. El llamado de fondo es a caminar juntos, porque, como señalaron los obispos colombianos, “nadie puede afrontar solo una emergencia de esta magnitud” y “cada gesto de ayuda, cada mano tendida y cada esfuerzo compartido” puede convertirse en un signo concreto de fraternidad y esperanza.

León XIV expresa su cercanía al pueblo colombiano tras el terremoto

El 11 de agosto, el papa León XIV expresó su profundo pesar por el terremoto que afectó gravemente varias zonas de Colombia, causando víctimas, numerosos heridos y graves daños materiales, incluso en numerosas iglesias. En el telegrama enviado al arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, Francisco Javier Múnera Correa, el Pontífice aseguró sus oraciones “por el eterno descanso de los fallecidos” y por la “pronta recuperación de los afectados por esta tragedia”.

El Santo Padre también pidió transmitir sus condolencias a las familias que lloran la pérdida de sus seres queridos y manifestó su “cercanía espiritual” y gratitud a quienes trabajan en las labores de búsqueda, socorro y asistencia a los damnificados. Finalmente, por intercesión de la Virgen María, pidió para el pueblo colombiano “los dones de la fortaleza espiritual y la esperanza cristiana”, impartiendo de corazón su Bendición Apostólica.

Parroquia Nuestra Señora De Los Remedios en Dagua, Valle del Cauca – Foto: Archivo personal
Solidaridad internacional: “Si un miembro sufre, todos sufren con él” (1 Cor 12,26)

El Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) expresó su solidaridad y cercanía con el pueblo colombiano, elevando oraciones por los fallecidos, heridos, familias afectadas y comunidades que viven momentos de incertidumbre y sufrimiento. Asimismo, agradeció el servicio de la Iglesia, Cáritas, organismos de socorro, personal sanitario, autoridades y voluntarios que trabajan en la búsqueda, rescate y asistencia humanitaria. Como Iglesia latinoamericana y caribeña, reafirmó que “el dolor de una nación hermana es también el dolor de toda la Iglesia” y su compromiso de acompañar y colaborar en la reconstrucción no solo de viviendas e infraestructuras, sino también “de la esperanza y la confianza en el futuro”.

Algunos espacios religiosos damnificados – Fotomontaje desde fotos recibidas por IMC Colombia

La solidaridad de la Iglesia latinoamericana se ha multiplicado más allá de las fronteras de Colombia. Desde Venezuela, Cáritas Venezuela destacó que “las fronteras geográficas desaparecen cuando se trata del prójimo” y expresó su solidaridad con Cáritas Colombiana, mientras elevaba oraciones por las víctimas y por los equipos de rescate y voluntarios. Desde Ecuador, los obispos reafirmaron que “Ecuador y Colombia son pueblos hermanos”, unidos por la historia, la cultura y la fe, y recordaron que “donde el dolor es profundo, aún más fuerte debe ser la esperanza que nace de la comunión”. También desde Chile, los obispos manifestaron su “fraterna cercanía” al pueblo colombiano y llamaron a la oración y a las iniciativas de ayuda humanitaria. Desde Puerto Rico, la Iglesia se une en oración por Colombia, pidiendo a Dios consuelo, fortaleza y paz para las víctimas, sus familias y todos los afectados por la tragedia.

La solidaridad se extendió igualmente desde México y Brasil. La Conferencia del Episcopado Mexicano expresó su “abrazo fraterno” al pueblo colombiano y pidió fortalecer la solidaridad para acompañar a quienes más lo necesitan, confiando a Colombia a la protección de Nuestra Señora de Guadalupe. Por su parte, la Conferencia de Religiosos de Brasil manifestó su “solidaridad y fraternidad” con la Iglesia y todo el pueblo colombiano, uniéndose en oración por los heridos, las familias afectadas y quienes trabajan en la emergencia, y destacando el servicio de religiosos, religiosas, voluntarios y agentes de pastoral.

En conjunto, estos mensajes muestran cómo, ante el dolor provocado por el terremoto, la Iglesia en Colombia y en América Latina responde desde una misma actitud de oración, cercanía, solidaridad y servicio, reconociendo que el sufrimiento de Colombia interpela a toda la comunidad eclesial del continente. La respuesta busca no solo atender las necesidades inmediatas, sino también sostener la esperanza y acompañar la reconstrucción de las comunidades afectadas.

Cáritas Colombiana está atenta para ayudar con su ayuda:

* P. Julio Caldeira es misionero de la Consolata en la Amazonía colombiana, vicepresidente de la REPAM y miembro del Consejo de Comunicación del CELAM

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