Evangelio del XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario

Mateo     22, 1-14

El Reino de los cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. Envió a sus servidores para avisar: “mi banquete está preparado”.

Por Danilo Caraballo imc *

Reflexionemos

La invitación, proviene de Dios. Él mismo invita a participar, y su llamado es incondicional para todos. Nunca dejará de invitar aunque te niegues a participar.

Los invitados, desde la libertad podemos aceptar o rechazar. Llamados a tener hambre y necesidad del Reino para disfrutar bien vestidos en el banquete con Dios.

Preguntas:

¿Cuántas veces el orgullo y la soberbia nos hacen sordos a la invitación del amor de Dios?

¿Cuántas veces las críticas nos llevan a pensar que Dios se equivocó extendiendo la invitación?

Oremos

Señor que podamos recibir a los servidores que nos envías y preparados nos acerquemos a la boda de la vida con el corazón puro y el vestido elegante de la fe.

Recuerda:

La gente satisfecha muchas cosas desprecia, no lo hagas con Dios…

* P. Danilo Caraballo, imc, es misionero en Argentina

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