Evangelio del II Domingo de Adviento

San Marcos 1, 1-8

Juan estaba vestido con piel de camello, cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Predicaba, diciendo: “Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y no digno de desatar la correa de sus sandalias”

Reflexionemos

Juan profeta del desierto: Huyó de las masas, de las modas, de ese perverso arte de querer contentar a todos. Es profeta del amor extremo y de la verdadera conversión.

Su mensaje: Es verdad, coherencia y belleza, propio para preparar al pueblo de Dios que recibirá al Mesías. Voz de un testimonio auténtico que dice, hace y vive.

Pregunta

¿Entiendes que los desiertos en la vida son lugares privilegiados para prepararnos al encuentro con el Señor? ¿Cómo los transitas?

Oración

Señor, en este adviento ayúdanos a tener una vida sobria y sin apegos; una vida orante, que devuelva a Dios el lugar que le corresponde y una vida humilde, que reconozca que hemos fallado muchas veces.

Recuerda

Que tu palabra sea la voz con la que Dios invite a la conversión, sea Consolación. Amén.

Por P. Danilo Caraballo, imc, misionero en Argentina

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