
Durante la Asamblea Regional de los Misioneros de la Consolata, realizada del 17 al 21 de agosto, se rindió un sentido homenaje a los padres Claudio Brualdi, IMC; Luis Duravía, IMC; y Ugo Vendramin, IMC, por su generosa entrega misionera y su aporte a la construcción de la historia de la Región.
Por Redacción *
En el marco de la Asamblea Regional de los Misioneros de la Consolata, los misioneros participantes reconocieron y agradecieron a los padres Claudio Brualdi, IMC; Luis Duravía, IMC; y Ugo Vendramin, IMC, su vida donada al servicio de la misión.
El homenaje fue una oportunidad para detenerse, mirar el camino recorrido y reconocer el valor de quienes, con su presencia y trabajo cotidiano, han contribuido a mantener viva la memoria de la misión. Una memoria que no se reduce a recordar el pasado, sino que se convierte en inspiración para continuar construyendo el presente y proyectando el futuro.
Durante la Asamblea se destacó especialmente la generosidad, el ardor misionero y la entrega silenciosa de estos tres misioneros. Su trayectoria ha estado marcada por una profunda pasión por la educación, el acompañamiento de las comunidades y la promoción de caminos orientados al buen vivir, dejando huellas significativas en las personas y realidades que han acompañado.
Memoria que se convierte en futuro
La presencia y el testimonio de los padres Claudio Brualdi, Luis Duravía y Ugo Vendramin hacen parte de la memoria viva de los Misioneros de la Consolata en Colombia. Su recorrido misionero habla de perseverancia, compromiso, perseverancia y confianza en la misión, pero también, de una forma concreta de vivir el Evangelio, cercana a las personas y las comunidades.
El gesto de gratitud vivido durante la Asamblea Regional expresa, por tanto, mucho más que un reconocimiento personal. Es una manera de agradecer por el camino recorrido, por el bien sembrado y por la esperanza compartida, como diría nuestro Santo Fundador: “Bien hecho y sin ruido”.
La Región Colombia agradece a estos misioneros por una vida que continúa siendo testimonio y semilla. En sus historias, la comunidad reconoce parte de su propia historia y encuentra motivos para seguir caminando, renovando el compromiso con la misión y manteniendo vivo el ardor misionero que impulsa a salir al encuentro de las nuevas realidades con esperanza.
* Oficina de Comunicaciones – Región Colombia.


