
En este mes de junio, en Gambettola, un municipio italiano de la región de Emilia Romagna, se conmemoran los cien años de la presencia de los Misioneros Consolata.
Por Redacción *
En esta conmemoración, el padre Angelo Casadei, misionero de la Consolata originario de Gambettola y que lleva 21 años en la Amazonia colombiana, comparte un vídeo en el que relata, en cinco minutos, su experiencia misionera y al final, en otro vídeo de dos minutos, algunas fotos recuerdo de los años de seminario, entre 1974 y 1978, junto a sus hermanos –el padre Gabriele Casadei y Tarcisio Casadei– y otros chicos de la zona.
Le preguntamos al padre Angelo Casadei –misionero en Solano (Colombia)– sobre la importancia de la presencia de los Misioneros Consolata en Gambettola después del año 100.
“Fue una presencia muy significativa por varias razones:
1. Nació como un seminario que cultivaba a las vocaciones misioneras orientas hacia otros continentes. Desde aquí partieron misioneros que dieron y entregaron sus vidas para la proclamación del Reino de Dios. Aún así los que no continuaron su camino como consagrados permanecieron vinculados al Instituto colaborando con las misiones y los misioneros.

2. Ha sido y sigue siendo un Centro de Animación Misionera en colaboración con el Centro Misionero Diocesano (Diócesis de Cesena Sarsina) para animar a la Iglesia local hacia la misión cercana y lejana. De hecho, hay sacerdotes diocesanos fidei donum en misión. Algunos jóvenes laicos han adquirido experiencia en nuestras misiones y hoy se desempeñan como misioneros comprometidos con la labor de los misioneros de la Consola en sus misiones y con el empeño misionero en la iglesia local.
3. Es un centro de espiritualidad para el territorio. Hoy la iglesia de la Consolata es un Santuario y un punto de referencia para la gente de Gambettola y las parroquias vecinas: participan en las celebraciones litúrgicas y, sobre todo, buscan el servicio del Sacramento de la Reconciliación.

Nuestra presencia en Gambettola sigue siendo importante: muchas personas de la zona demuestran su afecto colaborando en las actividades propuestas por nuestro centro y apoyando a proyectos de solidaridad a favor de las misiones. Yo también agradezco personalmente a la gente de mi pueblo y sus alrededores por la cercanía, la oración y la solidaridad que han demostrado para con este rincón de Amazonía colombiana.
Buena misión para ustedes que permanecen y para todos los que se han marchado a tierras lejanas. Lo importante, dondequiera que estemos, es caminar hacia la edificación del Reino de Dios, donde reine la justicia y la paz.”
* Oficina General de Comunicaciones


