
Cada 5 de septiembre, el mundo hace una pausa para conmemorar el Día Internacional de la Mujer Indígena, una fecha instituida en 1983 durante el II Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América en Tiahuanaco, Bolivia. Este día rinde un merecido homenaje al legado de Bartolina Sisa, lideresa aymara que encarnó la lucha insubordinada por la justicia, la libertad y los derechos de los pueblos originarios.
Por Juan Carlos Greco *
Más que una efeméride en el calendario, esta jornada es un tributo a la fuerza silenciosa e inquebrantable de las mujeres indígenas. Ellas son guardianas de la memoria colectiva, tejedoras de la identidad, protectoras de la lengua ancestral y pilares insustituibles en la preservación del alma de sus comunidades.

Una jornada para tejer comunidad y afecto
Para honrar esta herencia viva y abrazar el presente de nuestras mujeres, el 3 de septiembre de 2026, nos dimos cita en Boa Vista, Roraima, bajo una hermosa premisa: “Un espacio para tejer un buen momento”.

Esta conmemoración tuvo la particularidad de adelantarse al calendario por dos razones fundamentales: por un lado, al caer el 5 de septiembre en día sábado, necesitábamos ajustar la agenda para poder unir fuerzas y esperanzas con nuestros amigos de la Casa da Mulher Brasileira; por otro lado, esto nos permite preparar el camino hacia el propio día 5, cuando continuaremos los festejos junto a las mujeres y familias que se encuentran en el abrigo Waraotuma a Tuaranoko en Boa Vista.
Así, la Comunidad Sagrado Corazón de Jesús (Barrio Cambará) abrió sus puertas para recibir una mañana vibrante de convivencia, aprendizaje y cuidado mutuo. Entre las 08:00 y las 11:30 h, el espacio se llenó de vida a través de distintas dimensiones:
- Orientación y derechos: Un espacio reflexivo de información y formación facilitado con sensibilidad por el equipo de la Casa da Mulher Brasileira.
- Arte y tradición: Una colorida Oficina de artesanato donde las manos sabias compartieron técnicas, destrezas e historias.
- Mimo y bienestar: Atenciones gratuitas de corte de cabello y manicura, pensadas para mimar y elevar el espíritu de las asistentes.
- Celebración compartida: Risas, juegos y bingo en un ambiente lúdico que celebró el gozo de estar juntas.
Del protocolo al abrazo: Maraisa, el otro corazón

El verdadero impacto de este encuentro trasciende lo organizativo para tocar lo humano. Al llevar los servicios de la Casa da Mulher Brasileira directamente al corazón de la comunidad, se derriban barreras invisibles —idiomáticas, institucionales y geográficas— para abrir caminos reales de protección y respaldo.
Tras el espacio de formación, el padre Juan Carlos, articulador clave de esta sinergia entre actores e instituciones, ofreció una profunda síntesis sobre el sentido de esta alianza. En sus palabras, las personas que integran la Casa de la Mujer Brasileña no son simplemente “socios” o parceiros, ni mucho menos fríos funcionarios públicos. Son, ante todo, amigos. O como se expresa en la belleza conceptual de la lengua warao: Maraisa (el otro corazón).
Esta distinción transforma el vínculo: invita a perder el miedo a las estructuras, a disolver las distancias formales y a acercarse con confianza plena a quienes extienden su mano no por mero deber profesional, sino desde la fraternidad sincera. Así, al dignificar estas fechas y acercar estos recursos, se eleva la autoestima de nuestras mujeres y se consolida un tejido de amistad duradero con nuestro pueblo Warao.
Poema-Oración: El tejido del otro corazón
Mujer de agua, de fibra y de memoria,
en tus manos late la historia de la tierra,
hoy no celebramos solo un día en el tiempo,
sino el milagro de tu fuerza que jamás se quiebra.
Caen las barreras y las distancias invisibles,
cuando el encuentro se transforma en abrazo;
ya no hay extraños ni simples funcionarios,
sino corazones latiendo en el mismo lazo.
Tú eres Maraisa, la otra mitad de mi pecho,
refugio seguro donde el temor se desvanece.
Señor de la vida, bendice estas manos que tejen,
bendice a la mujer que cuida, sueña y florece.
Yakera, Maraisa. Amén.
Tres años caminando juntos
Nota de memoria y gratitud: Cabe destacar que este es el tercero año consecutivo en el que celebramos esta fecha tan significativa en alianza con nuestros amigos de la Casa da Mulher Brasileira. Nuestra caminata conjunta comenzó en el primer año en la comunidad indígena de Tabalascada, en un memorable encuentro intercultural que reunió a mujeres Wapichana (brasileñas), Warao y Kariña.

El segundo año nos encontró en el barrio Pricumã, compartiendo la jornada con las mujeres del refugio Waraotuma a Tuaranoko. Hoy, en el barrio Cambará, renovamos una vez más ese lazo vivo de fraternidad y solidaridad.
* Padre Juan Carlos Greco, IMC, missioneiro en Boa Vista, Roraima.



