San Mateo 5, 1 – 12
Seguían a Jesús grandes multitudes… Él les dijo: “Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo”
Reflexionemos
Jesús: es el Santo entre los santos, en su vida y palabra está la santidad que Dios ha pensado para sus hijos. Su programa es un llamado que invita al cambio.
La multitud: Representa a los que desean vivir la santidad. Hacen todo para buscar a Jesús y con perseverancia son consecuentes hasta encontrar la gran felicidad.
Las bienaventuranzas:
Primero: carnet que identifica al cristiano, son ellas realidades terrenas que preparan la gran bienaventuranza eterna.
Segundo: no son algo liviano o superficial. Pueden vivirse si el Espíritu Santo invade, libera de la debilidad y comodidad al que desea alcanzar la santidad.
Pregunta:
¿Qué cosas te hacen pensar que se aleja de ti la santidad?
Oremos:
Señor en medio de alegrías y tristezas ayúdanos con tu Gracia a ser santos viviendo con intensidad la caridad.
Recuerda:
¡SANTOS, SÍ!, y para ello, “Buenos” y “Felices”. Amén


