
«Recordemos la profunda convicción que San José Allamano maduró en el silencio del Santuario de Turín y que resumió en estas palabras: ‘Hacedlo todo por la Consolata, con la Consolata, para la Consolata’. Nacida de una devoción que forma parte del corazón de nuestra historia, esta exhortación sigue interpelándonos y orientándonos, para que la Fiesta de la Consolata no sea una simple celebración, sino un tiempo de gracia en el que redescubrir la belleza de nuestra vocación y la fuerza que sustenta nuestra misión en el mundo».
Por Redacción *
Estas son las palabras del Superior General, el padre James Lengarin, IMC, al comienzo de su mensaje «de comunión, gratitud y esperanza», dirigido a los misioneros, las misioneras, los benefactores y los amigos, con motivo de la Fiesta de la Consolata, que se celebra el 20 de junio.
«Quiero expresar mi sincera gratitud a cada uno de ustedes por la dedicación, fidelidad y generosidad con la que siguen entregando sus vidas al servicio del Evangelio», afirma el documento.
Refiriéndose a los distintos contextos misioneros, el Superior General subraya que «nubes oscuras siguen acumulándose sobre nuestro tiempo: guerras que siembran muerte y destrucción, migraciones forzadas que destrozan familias y comunidades, enfermedades que afectan a los más vulnerables, desempleo que apaga las esperanzas de los jóvenes, soledad que pesa sobre los ancianos, pobreza que hiere la dignidad humana», declara, y continúa: «María nos toma de la mano y nos guía hacia estas heridas, para que, como misioneros de la Consolata, podamos ser signos de justicia, artesanos de paz y testigos de esperanza».

Día Mundial de los Refugiados
El mensaje recuerda que el 20 de junio, día de la Fiesta de la Consolata, se celebra también el Día Mundial de los Refugiados, instituido por las Naciones Unidas. «María conoce el drama del exilio desde dentro», observa el Padre General, y añade: «Por esta razón, sigue acompañando el camino de las personas desplazadas y refugiadas, compartiendo sus ansiedades y esperanzas. Nos invita a acercarnos a los pobres, a los desplazados, a los afligidos, inclinándonos hacia ellos con compasión ante sus heridas para derramar el aceite de consolación y el vino de la esperanza»
En este sentido, el padre Lengarin invita a encomendar a la intercesión de la Virgen Consolata «a las víctimas de las guerras y a quienes trabajan por la paz; a los migrantes; a los enfermos y a quienes los cuidan; los pobres sin pan y sin voz; los jóvenes sin trabajo; los ancianos solos», afirma.
En el Año dedicado a la vida comunitaria
«Me gustaría presentar a la Virgen Consolata una intención especial: que su ejemplo y su presencia maternal nos sostengan en la construcción de comunidades capaces de valorar las diferencias, sanar heridas, generar confianza y dar testimonio del Evangelio con su estilo de vida, incluso antes que con nuestras palabras» – dice el Mensaje, reiterando que «nuestro testimonio será creíble solo si nuestras comunidades son sacramentos vivos de la consolación de Dios».
Para concluir, el Superior General expresa el deseo de que «esta Fiesta de la Consolata reavive en cada uno de nosotros la frescura de nuestra vocación, renueve nuestra ardiente pasión por la misión y nos confirme con la certeza de que María, Madre de la Consolación y Reina de las Misiones, sigue precediéndonos, protegiéndonos e intercediendo por todos sus hijos e hijas. A todas las comunidades, con cariño y profunda gratitud, deseo una feliz y santa Fiesta de la Consolata 2026».
A continuación, el texto íntegro del mensaje del Superior General.


